Somos un Colectivo que produce programas en español en CFRU 93.3 FM, radio de la Universidad de Guelph en Ontario, Canadá, comprometidos con la difusión de nuestras culturas, la situación social y política de nuestros pueblos y la defensa de los Derechos Humanos.

domingo, 20 de mayo de 2018

El desprecio por la vida

Guatemala


La ola de ataques en contra de los pueblos indígenas en Guatemala y la apertura de la embajada de Guatemala en Jerusalén, se desarrollan en un marco de continuación del Plan de Seguridad de Estados Unidos. Y la violencia imparable en Guatemala, se desarrolla en el marco del Alianza para la Prosperidad, que tiene entre sus objetivos, la gobernabilidad, la seguridad e inversión, planificado por Estados Unidos, para someter a los pueblos a sus intereses.

Todo plan pensado por Estados Unidos, tiene como principal enfoque el tema de la seguridad, espantando a todo el mundo con el “petate de terrorista”, cuando en realidad ellos mismos lo crearon como parte de un programa que le podríamos llamar “la mundialización del miedo” y que tiene su repercusión violenta en los países que protegen sus reservas de recursos naturales como Siria y Venezuela.

En el caso guatemalteco, se pretende aplicar como parte del modelo, el Plan fortaleza que tiene como objetivo la seguridad, argumentando la supuesta utilización del territorio centroamericano por parte de los terroristas de ALQAEDA, ISIS etc, para atentar en contra de los intereses de Estados Unidos y el supuesto control al narcotráfico, pero en realidad tiene como fin la militarizar de la región, para impedir la llegada de migrantes a Estados Unidos, bajo la consigna del “derecho a no migrar” y que lamentablemente algunas ONG y personalidades de la región están impulsando.

Al mismo tiempo implementan el “Programa Indígena” el mismo tiene su sede en México, su objetivo continuar lo que inició el Instituto Indigenista Iberoamericano y el actual Fondo Indígena Iberoamericano, para integrar, domesticar, folklorizar y cooptar a personalidades indígenas y sus organizaciones. Por otro lado, es retomar los contenidos de los informes de Santa Fe I y II, que tienen como objetivo, desideologizar a los campesinos e indígenas y vistos como el peligro para los Estados y Estados Unidos.

Los programas de “ayuda”, cuando estos también son paternalistas, impulsados en la región en “supuesto” favor de campesinos e indígenas, así como el apoyo contra la corrupción y la impunidad, solo tiene como objetivo desaparecer a los pueblos pobres, principalmente indígenas y campesinos, por eso se comprende el excesivo enfoque espiritualista, como si los indígenas y campesinos, solo viven de “adorar montañas, cerros y valles”.

La vuelta de la embajada norteamericana a Jerusalén y seguido por “perros falderos”, como el gobierno de Guatemala, solo tiene como objetivo hacer desaparecer al pueblo palestino y consentir las políticas genocidas de Estados Unidos e Israel en Guatemala.

De esa cuenta, la alianza política del gobierno de Guatemala, óigase bien “gobierno” y no pueblo, con los Estados Unidos e Israel, en su intención de desalojar a los Palestinos de sus originarios territorios, solo nos deja como reflexión su “complicidad con el genocidio y el sufrimiento de los pueblos que buscan su libertad” y que lo coloca en listado de las personas, que se inclinan porque en Guatemala “vale más un indio muerto, que un indio vivo”.

En ese sentido, tiene razón el Secretario General de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), que “Guatemala ha elegido estar en el lado equivocado de la historia con la inauguración de la embajada en Jerusalén, pues con este gesto Guatemala, se sitúa al lado de las violaciones a la ley internacional y los derechos humanos (...) además lo considera como un insulto los millones de centroamericanos que han luchado por los valores de la justicia y la paz”.

Y como sigue afirmando el mismo secretario, “que solo un presidente que se ha opuesto a investigaciones de la ONU por corrupción y abusos de poder, puede seguir violando aún más las resoluciones internacionales”. Pero bajo esta supuesta alianza con el gobierno de Estados Unidos, pretende evadir la justicia por los casos de corrupción que hay en su contra.

Jimmy Morales, como un “payaso-dictador”, es una “marioneta”, en manos del gobierno de Trump, pero que ha generado diferentes opiniones en el escenario guatemalteco, pero que al mismo tiempo asume el “discurso doctrinario planteado por Estado Unidos, en el que clasifica de manera arbitraria como terroristas a movimientos amados y movimientos no armados, considerados como potenciales enemigos de la democracia bajo el modelo de los Estados Unidos”, como lo lo afirma el intelectual mexicano Gilberto López Rivas.

De esa cuenta, la embajada, el viaje, los asesinatos de líderes comunitarios, como: Mateo Chaman Paau, Jose Caan Xol, Luis Marroquin y la escalada de violencia en nuestro país, solo puede entenderse como una continuación del genocidio guatemalteco. En donde la vida humana no tiene ya ningún valor, sobre todo para gobiernos como el nuestro y que hace suya la política genocidas de Estados Unidos y de Israel.

En este sentido, mientras la sociedad guatemalteca, no tome conciencia que estamos delante de un nuevo sistema de represión en contra de los considerados “no humanos”, en la mentalidad y la conciencia de la gente, se impulsa por diferentes medios, que todo lo que se había avanzado para desmantelar el Estado criollo corrupto, ha sido una farsa y que por lo tanto, debe someterse a revisión-

Al mismo tiempo, que el mensaje de los grupos represivos y criminales de Guatemala, se aviva la voz, que estas acciones están enfocadas a combatir el terrorismo internacional y por eso se justifica la alianza corrupta y genocida: Guatemala, Estados Unidos e Israel.  

¿Tiene remedio Nicaragua?


En el momento en que el escritor nicaragüense Sergio Ramírez recibía en Madrid el premio Cervantes, en su país se llevaban a cabo los primeros recuentos de muertos a manos del ejército y de la policía. El que fue vicepresidente de la República durante la épica década de los 80, dedicó el galardón a su pueblo, a los asesinados, a los heridos, a los detenidos, a los desaparecidos, que después de diez años de opresión se han levantado contra un poder absoluto que desconoce la división de poderes.
Cuando escribo este artículo, las cifras dadas por la Comisión Permanente de Derechos Humanos de Nicaragua son de 63 muertos y 15 desaparecidos, siendo centenares los heridos. Las cifras oficiales, de momento, no reconocen ni la mitad. Semejante matanza ha sido la respuesta del presidente Daniel Ortega y de su esposa la vicepresidenta Rosario Murillo, a las protestas contra la disminución de las pensiones en un 5%, cifra que pasará a ser una contribución al Instituto Nacional de Seguridad Social y contra el aumento de las cotizaciones de los trabajadores y empresarios al INSS. Medidas que debieron ser debatidas en la Asamblea Nacional, de acuerdo con la Constitución, y nunca por decreto presidencial.
Todo el país, durante cinco días, ha estado jalonado por barricadas, hogueras y enfrentamientos desiguales de jóvenes estudiantes con fuerzas represivas gubernamentales y también con las famosas “turbas divinas” que forman un cinturón de hierro en defensa del régimen. Hasta que el lunes 23 un río humano de más de cien mil personas, la mayoría de menores de 30 años y la mitad por lo menos de mujeres, recorrió Managua, e hizo ver a Ortega y Murillo que no les quedaba otra que negociar. Decenas de muertos después, la negociación es posible, lo que explica al mismo tiempo el fracaso de un régimen algo más que autoritario y el poder, en este caso heroico, de la calle.
Pero ¿qué pasa en Nicaragua? ¿por qué tanta gente se ha sublevado? Daniel Ortega accedió al poder en 2007, casi dos décadas después que lo perdieran los sandinistas ante la Unión Nacional Opositora que ganó las primeras elecciones tras la década revolucionaria, con Violeta Chamorro de candidata. Ganó por fin la presidencia y en su caso además el poder, tras perder tres elecciones presidenciales desde 1990, esta vez con el apoyo del cardenal Obando y Bravo que logró, a cambio, que los diputados del Frente Sandinista derogaran la ley de aborto terapéutico, haciendo de Nicaragua uno de los seis países del mundo que lo prohíben.
Inmediatamente de ser investido presidente, pa ra llegar a controlar las instituciones del Estado, incluida la policía y el ejército, tuvo que deshacerse de muchos dirigentes del Frente Sandinista, otrora en el poder. De los nueve comandantes que formaron la Dirección Nacional del FSLN durante el gobierno revolucionario, tomaron distancia de sus políticas y liderazgo, su hermano Humberto Ortega, y los comandantes Víctor Tirado, Henry Ruiz, Jaime Wheelock y Luis Carrión. Quedaron con Ortega, Bayardo Arce y Tomás Borge, ambos muy implicados en negocios algunos de ellos turbios. Imposible saber en qué lugar estaría hoy Carlos Núñez, fallecido en 1990. Por su parte, los hermanos Fernando y Ernesto Cardenal, las comandantes Dora María Téllez y Mónica Baltodano, el ex jefe de la policía René Vivas, la gran poetisa Gioconda Belli y el citado Sergio Ramírez, encabezan un ingente número de hombres y mujeres que reivindicando el sandinismo se han apartado de un FSLN propiedad de la poderosa pareja Ortega-Murillo que rápidamente s e rodeó de un grupo de incondicionales, con cuya complicidad ejercen el poder de forma despótica y al modo de una monarquía absolutista.
La pareja gobernante parece querer instaurar una dictadura familiar en la que sus propios hijos ocupan de manera irregular responsabilidades de estado por el mandato autocrático de su padre, el presidente, ustituyendo en viajes oficiales a ministros e incluso al canciller. Lo cierto es que todo el poder está concentrado en la familia Ortega-Murillo y en un pequeño grupo de incondicionales que alimentan la existencia de un caudillaje que les proporciona seguridad para ejercer de cargos públicos con derecho a enriquecerse. Como afirma el histórico guerrillero Henry Ruiz, «ya no hay ideología, no hay mística, no hay normas, no hay debate, no hay nada». Pero este vacío no impide que con el lenguaje del antiimperialismo Ortega siga manteniendo un ascendente significativo sobre una amplia parte de la sociedad, algo que es posible gracias al clientelismo que se alimenta de un asistencialismo perverso, de pequeños lotes agrarios, de láminas de zinc, de bicicletas, y otras donaciones cubiertas hasta ahora con dinero procedente de la generosidad petrolera venezolana. Además, favores personales, premios y castigos, que se completan con una vigilancia diaria a través del cinturón de hierro tejido por su cómplice Rosario Murillo, que ha sabido crear una milicia que lo controla todo en los municipios, en los barrios, en los centros de trabajo y estudio, bajo el disfraz de participación ciudadana.
Hay que remontarse a las derrotas electorales de Ortega frente a Violeta Barrios de Chamorro, Arnoldo Alemán y Enrique Bolaños, para comprender cómo se ha llegado al momento presente. Para hacer creíble su acercamiento al cardenal Obando y a la Iglesia Católica, Ortega comenzó a asistir a los oficios de la catedral desde donde pidió perdón al pueblo de Nicaragua, llevándose consigo a las misas televisadas al que fue el poderoso jefe de los servicios secretos Lenin Cerna. Comenzó a fabricarse una imagen de hombre devoto, bien guiado por Rosario Murillo que a su vez expresó públicamente su rechazo al aborto en cualquier circunstancia. De esta conversión surgió su gran lema político que sigue vigente «Nicaragua cristiana y socialista». Un socialismo confesional que no deja de ser una originalidad oportunista. Y en todo caso pura propaganda.
La conversión no fue sólo religiosa. El mítico comandante Henry Ruiz, el más veterano de la guerrilla en la montaña, lo denuncia: «Al principio nos pareció que su programa apuntaba a una economía de desarrollo nacional. Fue un espejismo. Se fue rapidito al INCAE para asegurar a los grandes empresarios nacionales que respetaría sus negocios e impulsaría privatizaciones. Ustedes hagan la economía y yo haré la política, les dijo». Pero lo cierto es que el país sigue prisionero de un problema estructural que mantiene al 80% de la población económicamente activa en la economía informal. Nada está cambiando, si no es a peor, en una economía que funciona bajo la obediencia al Fondo Monetario Internacional, y por consiguiente aumenta las desigualdades sociales. La estrategia de Ortega es el asistencialismo que le viene asegurando su continuidad, bajo la amenaza de que su derrota sería el final del reparto de
Hoy, en el legislativo, Ortega tiene a 71 de sus 92 diputados, siendo que los 21 legisladores restantes pertenecen a partidos colaboracionistas que dan fachada democrática al régimen. Escaños ocupados por corruptos que se apoderaron de apoyos millonarios para la reconstrucción después del huracán Mitch que en 1998 dejó más de 3.000 muertos. Con el control de la Asamblea Nacional Ortega tiene carta blanca para aprobar las leyes que quiera, incluidas nuevas reformas de la Constitución, todo con el fin de garantizar su permanencia en el poder. Decir que esta legislatura representa la continuidad de una amenaza a las libertades políticas y civiles no es una exageración.
¿Tiene remedio Nicaragua? La comandante guerrillera Mónica Baltodano pone sus esperanzas en la sociedad civil y en particular en una nueva generación de jóvenes no contaminados por el poder. Ella critica a la oposición: «Desde que subió Ortega al Gobierno, todas las luchas que ha empujado la oposición han girado alrededor de las elecciones. Vamos a las elecciones para conseguir alcaldías, o para lograr diputados, y vamos a las presidenciales en condiciones de desventaja, pero aquí no existe un movimiento popular autónomo independiente. Yo creo que la única manera de construir otra correlación con la gente a la que no le parece cómo se hacen las cosas en este país, es con otras formas de organización que superen el electorarismo».
A la pregunta ¿Cómo se puede crear un movimiento social fuerte de oposición en la Nicaragua de 2017? responde de esta manera: «Hay que construir alianzas con la gente que está luchando por su territorio, porque no se construya el Canal interoceánico de 273 kilómetros, que Ortega quiere construir con capital chino. Una obra a la que se oponen los ambientalistas y campesinos por su dimensión faraónica que destruiría miles de kilómetros cuadrados de naturaleza y dañaría de manera amplia el medio ambiente de una gran parte de Nicaragua.
Lo cierto que la sublevación frente al gobierno Ortega-Murillo podía haber estallado por otros motivos. La reforma del INSS ha sido un detonante como podía haber sido el canal contra el que ya se han llevado a cabo más de cien marchas en los últimos años. La sublevación lo es por las libertades, contra el intento de una familia por instaurar una especie de monarquía absolutista. Una familia que ha pervertido el FSLN, aunque afortunadamente el sandinismo es mucho más, y siempre será para los que los somos una bandera libertaria.

Venezuela vota en paz

Caja de Respuestas

Nuevamente el pueblo venezolano decidirá su futuro este domingo 20 de mayo y lo hará en muy difíciles circunstancias, pero con la convicción de que solamente en paz y democracia es posible construir ese futuro. 

Cuando esta nota salga publicada en su versión impresa, ya habrá iniciado en la República Bolivariana de Venezuela el silencio electoral. Habrán culminado las campañas y ya se habrán producido los actos de cierre de campaña.

El pueblo venezolano será el que tenga en sus manos el futuro de la Patria y la decisión de cuál será el modelo de sociedad a construir por todas y todos. Y tomará esta decisión probablemente en las circunstancias más difíciles que le haya tocado vivir.

Lo hará en medio de una guerra económica salvaje, que ha provocado graves dificultades para toda la población por la desmedida inflación, especulación y acaparamiento generada desde las grandes empresas que tienen un casi monopolio de la distribución de los productos de la cesta básica, así como de la distribución de insumos médicos y medicamentos.

Las venezolanas y los venezolanos asumirán este compromiso con su propia historia enfrentando descaradas amenazas y ataques injerencistas por parte del imperialismo norteamericano y de algunos de sus gobiernos aliados.

El pueblo de Bolívar dará batalla en estas elecciones también a tristes personeros de organismos regionales que ya no pueden esconder que se han entregado de cuerpo y alma a los intereses de los sectores más radicales de la derecha global que pretenden cerrar el paso a las experiencias de creación de nuevas relaciones políticas, económicas y sociales en América Latina.

En definitiva, el domingo 20 de mayo lo que se define es si se mantiene el rumbo de Venezuela, con redistribución y manejo soberano de la renta petrolera y con una inversión social sin parangón (74% de los recursos públicos) o si se da paso al modelo neoliberal y sometido a los designios de los Estados Unidos.

Y, sin embargo, el pueblo venezolano ya ganó. Porque a mediados de 2017 conquistó la paz.

La paz nos trajo hasta aquí

A partir del 12 de febrero de 2017, lo sectores fascistas de la derecha venezolana activaron “la salida”, una operación que buscaba provocar la caída del gobierno del presidente Maduro a través de manifestaciones de extrema violencia aprovechando la mayoría que habían logrado en las elecciones parlamentarias de diciembre de 2015, la caída de los precios internacionales del petróleo y una muy calculada operación de asedio internacional.

El 6 de enero de 2016, al asumir, los parlamentarios opositores habían dejado claro cuál era su objetivo: sacar de una forma u otra del gobierno a Nicolás Maduro. La violencia parecía la única manera.

Los más de cuatro meses que duró “la salida” generaron la muerte de casi 200 personas, heridas y lesiones de diversa entidad a más de mil y afectaciones a la vida de cientos de miles de venezolanos.

Durante estos meses, los llamados por parte de los más connotados representantes opositores a los integrantes de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana a dar un golpe de Estado se contaron por decenas, lo que permitió desnudar los verdaderos intereses de quienes se habían presentado como la “opción democrática”.

Durante el acto del Primero de Mayo de 2017 (en el momento más duro de esta operación), Maduro anunció la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente (ANC), elecciones que se realizaron el 30 de julio del mismo año y que lograron convocar a más de la mitad de los electores habilitados, a pesar del boicot nacional e internacional que pretendieron impedir esta convocatoria.

La oposición de derecha intentó impedir de forma violenta que se realizaran estos comicios; sin embargo, miles y miles cruzaron ríos a pie, superaron bloqueos de calles y carreteras, desafiaron amenazas y realizaron su apuesta por la democracia y la paz, dando una enorme lección de civismo y mostrando su hartazgo a los hechos violentos que promovían los sectores más radicales de la derecha.

Pero, sobre todo, Venezuela demostró que ya no se iba a dejar intimidar. Como por arte de magia, ya el 1° de agosto las guarimbas (como se llaman en este país a este tipo de acciones violentas) estaban desactivadas.
La ANC decidió relegitimar a las autoridades de estados y municipios, por lo que convocó a elecciones de gobernadores el 15 de octubre y de alcaldes el 10 de diciembre de ese mismo año. 

El chavismo arrasó en ambas convocatorias. De las 23 gobernaciones se hizo con 17 y de los 335 municipios en que está dividido el territorio nacional obtuvo el respaldo en 298.

En los tres eventos de ejercicio democrático realizados en 2017, el pueblo decidió que respaldaba al Gobierno Bolivariano. Y lo hizo clamorosamente, con altos niveles de participación en un país donde el voto no es obligatorio, con porcentajes superiores al de algunas de las más ostentosas democracias del mundo.

El presidente convocó a la oposición a dialogar con el auspicio de la UNASUR y el Vaticano, contando para esto con la facilitación de los ex presidentes José Luis Rodríguez Zapatero (España), Leonel Fernández (República Dominicana) y Martín Torrijos (Panamá) y con la hospitalidad del presidente dominicano Danilo Medina, quien permitió que este diálogo se realizara en su país.

Esta instancia de diálogo había sido propuesta por el mandatario venezolano en 338 oportunidades previamente y los sectores opositores se habían negado a participar.

A pesar de meses de conversaciones, de idas y venidas, de la aceptación por parte de los representantes del Gobierno de la casi totalidad de las demandas presentadas por la oposición, a último minuto los representantes de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD, agrupamiento de la oposición de derecha) concluyeron pateando la mesa y retirándose del diálogo el mismo día en que se preveía la firma del acuerdo.

Esta decisión auténticamente antidemocrática ocasionó la fractura del conglomerado opositor, entre quienes se negaron a buscar una salida en paz y quienes comprenden que es con votos que se dirimen las diferencias.
La ANC convocó entonces a una elección presidencial, que es la que se realizará este domingo y se presentaron a la misma cinco candidatos. 

Además del presidente Nicolás Maduro, que aspira a la reelección, se presentaron Henri Falcón (ex gobernador del central estado Lara), Javier Bertucci (empresario y pastor evangélico), Luis Alejandro Ratti (especialista en mercadeo) y Reinaldo Quijada (ingeniero electrónico y militar retirado).

El presidente Nicolás Maduro cuenta con el respaldo del Frente Amplio de la Patria, que agrupa a todos los sectores que respaldan a la Revolución Bolivariana y las diversas encuestas le otorgan el respaldo de más de la mitad de quienes manifiestan su voluntad de acudir a las urnas este domingo.

Por su parte, Henri Falcón (a quien las consultas de opinión le otorgan cerca del 30% del electorado) ha recibido el apoyo de su propio partido (Avanzada Progresista) y de otros sectores que se retiraron de la MUD, así como del candidato Luis Ratti, quien se retiró de la contienda al no recoger apoyos significativos.

Javier Bertucci, quien montó su infraestructura sobre la base de la feligresía de buena parte de las iglesias evangélicas del país y de una campaña realizada con ingentes recursos tiene una preferencia del entorno del 15%.
Por último, el exmilitar Reinaldo Quijada, quien dice representar al chavismo descontento, no ha logrado superar el 5% de la intención de voto. 

Sin embargo, probablemente la cifra más importante sea la cantidad de personas que manifiestan su decisión de votar, que superaría el 60% y que -por tanto- ratificaría la voluntad de consolidar la paz y lograr superar la grave situación económica que hoy vive el país y su gente.

Con todas las garantías  

Se llega a esta elección con un sistema electoral ya francamente consolidado, del que ya nadie puede manifestar dudas razonables.

Ya se superaron las fases de acusaciones de fraude, de supuestos hackers rusos o chinos, de cambios de votos o de pajaritos preñados.

Con el sistema de voto automatizado que existe en Venezuela, nadie ha podido demostrar que se haya falseado el resultado en una sola mesa de votación.

Las auditorías previas y posteriores, realizadas con presencia de todos los partidos políticos, acompañantes internacionales y expertos electorales garantizan los resultados al 100%.

Al sistema se le realizan las siguientes auditorías:

1) Auditoría al software de votación. Antes de cada proceso electoral se revisa el código fuente, lo que garantiza que el programa informático suma, asigna, totaliza y transmite de manera correcta los resultados.

2) Auditoría de producción de las máquinas de votación. Se verifica que las máquinas de votación se estén produciendo con los códigos certificados en la fase anterior.

3) Auditoría pre-despacho de máquinas de votación. Antes de enviar las máquinas a cada centro de votación del país, se realiza un simulacro de votación en una muestra aleatoria donde se comprueba que efectivamente están sumando y totalizando correctamente.

4) Auditoría de infraestructura. Se desarma una muestra de máquinas a fin de observar sus componentes y asegurarse de que todos son necesarios para la elección y que no hay ningún elemento secundario que ejecute otras acciones que no esté acorde con el proceso electoral.

5) Auditoría al Sistema de Identificación Biométrica. El resultado más importante de esta auditoria es corroborar que no existe relación ni se genera un orden entre la captura de la huella dactilar y la secuencia de los votos, garantizando el mandato constitucional del secreto al sufragio y el principio de un voto por elector.

6) Auditoría de producción del Sistema de Identificación Biométrica. Se verifica el seguimiento y control del aislamiento de los equipos que conforman el sistema y se selecciona una muestra para verificar que la firma electrónica de la aplicación no haya cambiado.

7) Auditoría a la red de transmisión de datos. Consiste en revisar cada uno de los dispositivos de telecomunicaciones que intervienen en el proceso de transmisión de resultados y garantizar que la red que utiliza el CNE es exclusiva, está totalmente aislada de Internet y blindada contra intrusos.

8) Auditoría del sistema de totalización. Se observa el sistema de totalización, sus componentes, su código fuente y la firma electrónica de la aplicación. Luego de la elección el CNE entrega a las organizaciones políticas el registro de las transmisiones de datos, hora y lapso durante el cual se conectaron las máquinas de votación al servidor de totalización nacional, para su revisión y auditoria.

9) Auditoría de cierre. Se verifica la precisión de la solución automatizada a través de la concordancia entre los votos registrados y escrutados, por la máquina de votación y los comprobantes de votos contenidos en la caja de resguardo. La auditoría se realiza, una vez que se haya cerrado el acto de votación, impreso el acta de escrutinio, transmitido los datos e impreso las copias previstas. En ese momento, a través de un sorteo se seleccionan las máquinas que participarán de la auditoria de acuerdo al 54,4% previsto por el CNE. La auditoría de cierre es un acto público sin más limitaciones que las derivadas de la capacidad física del local y la seguridad del acto electoral. Los testigos de las organizaciones con fines políticos presencian y firman la constancia de auditoria.

10) Auditoría de las memorias. Se hace un respaldo de los datos para el caso de una eventual revisión de resultados con cualquier fin electoral y luego, las memorias de las máquinas son blanqueadas para que no exista la posibilidad de relacionar a los votantes con el resultado manteniendo el secreto del voto.

11) Auditoría posterior. Es una recreación de la auditoria de cierre, en la cual los representantes de las organizaciones políticas verifican las cajas auditadas realizando de nuevo el conteo y registro de los comprobantes de votación. Esos resultados se comparan con los del sistema de totalización y es certificado por las organizaciones políticas.

12) Auditoría de boletas electrónicas. Para los procesos electorales que requieran múltiple elección de cargo, las boletas electrónicas también se someten a auditoria. A través de un simulacro de votación el día de la auditoria, los representantes políticos comprueban que el sistema táctil funciona correctamente y los votos son atribuidos al candidato del óvalo seleccionado.

13) Auditoría de cuadernos impresos. Aunque no pertenecen al sistema automatizado, los cuadernos de votación son revisados por las organizaciones políticas, corroborando que la data de votantes que contienen se corresponde con la que el Registro Electoral prevé para esa mesa de votación.

Además de las auditorías al sistema electrónico, también es verificado el Registro Electoral, el registro de las huellas dactilares y el mecanismo con el que se realiza el sorteo de las ciudadanas y ciudadanos que compondrán cada una de las mesas electorales.

Están convocados a votar 20.526.978 ciudadanos y ciudadanas, quienes podrán emitir su voto en los 14.638 centros de votación distribuidos por todo el país con 34.143 mesas de votación y otras 276 mesas habilitadas en las misiones diplomáticas venezolanas en el extranjero.

Además del presidente de la República, el electorado venezolano elegirá entre 1.696 candidatas y candidatos a integrar los 23 Consejos Legislativos Estadales.

A pesar de rumores, de amenazas, de groseras intromisiones en los asuntos internos de Venezuela, a pesar de quienes amenazan con la violencia dentro y fuera del país, a pesar de las operaciones de desinformación o de invisibilización de las campañas y el proceso electoral, el pueblo bolivariano saldrá a votar.

Nuevamente las hijas e hijos de Bolívar y Chávez darán una lección a quienes no tiemblan para decir que “le abrirían los puertos y los aeropuertos a los (norte)americanos para que llenen el país de productos”, a quienes pretenden entregar los recursos patrios y abrazarse al Fondo Monetario Internacional, a quienes pretenden arrasar sus conquistas y pisotear sus anhelos.

Y lo hará como siempre, con una gran movilización, con esperanza, con alegría y en paz.

¿Cambio de régimen?


Ilán Semo

Tanto los opositores a Morena como sus seguidores coinciden, cada día más, en una interrogante: si llega AMLO a la Presidencia, ¿abriría las compuertas para un cambio de régimen? La respuesta no es sencilla, sobre todo si se trata del cambio de las estructuras políticas y sociales del régimen que se instauró después de la crisis electoral de 1988. Estructuras que se han vuelto parte del hábitat y del sentido común de la sociedad mexicana.
Es la misma tarea que se impusieron las fuerzas que en algún momento encabezaron Lula en Brasil, el Frente Amplio en Uruguay o Michelle Bachelet en su segundo periodo en Chile, o bien, Podemos en España, la coalición Francia Insumisa en el país galo y el Partido Laboral de Jeremy Corbyn en Inglaterra. ¿En qué consiste este cambio?
En cierta manera, el siglo XX ya transitó, en su primera mitad, por un paradigma semejante. Si se observan las razones principales que desembocaron en 1914 en la I Guerra Mundial, y, más tarde, en la crisis de 1929 que precedió al estallido de la II Guerra Mundial, hay una sombra constante que se encuentra en el trasfondo de ambas catástrofes: las poliarquías liberales que condujeron a las sociedades europeas al límite de su gobernabilidad. Finalizada la II Guerra Mundial siguió la pregunta de cómo transitar de la crisis de gobernabilidad que heredaron las aporías del liberalismo del siglo XX a un orden democrático y social que lograra limarle las garras a los vértigos constitutivos de la lógica del capital. Es decir, que lograra regular esta lógica.
La solución fue la fórmula inscrita en el sintagma del Estado de bienestar, cuyos conceptos e ideas básicas se remontaban a la República de Weimar y el socialismo austríaco de la década de los años 20. Y la solución funcionó de manera impresionante. Fueron los años de oro de las sociedades occidentales que se prolongaron hasta la década de los años 70.
Uno de los mantras de las nuevas poliarquías liberales de la década de los años 80 (cuyo origen se remonta al Chile de Pinochet y a la Inglaterra de Margaret Thatcher, ¿no es acaso paradójico que una política conservadora, Tory, fuera la artífice de la actualización del liberalismo?) residió en decretar como anacrónica esa solución. Han transcurrido cuatro infructuosas décadas para demostrarlo. Incluso los grandes paradigmas sociales tienen límites en el tiempo, sobre todo si son drenados por sus aporías internas. Las poliarquías parlamentarias de la década de los años 90 y principios del siglo XXI –sería un grave error llamarles democracias–, en México equivaldrían al salinato, tienen un extraño símil histórico: los Estados absolutistas europeos de los siglos XVII y XVIII. Ambos se propusieron poner un alto a la lógica de las fuerzas de la modernidad. Los Estados absolutistas tratando de destituir los impulsos de la sociedad industrial, la democracia y el tercer Estado, la tecnocracia de fines del siglo XX tratando de desmantelar todas las redes sociales y de protección que hicieron posibles a la fórmula del Estado de bienestar.
En 2018, por donde se le vea, el dilema ya es como dejar atrás ese orden que colocó a la lógica de los mercados en los intersticios de toda la sociedad. Es decir, cómo transitar a un nuevo régimen democrático y social capaz de adaptarse a los desafíos de la globalización. La disyuntiva entre proteccionismo y apertura es un falso dilema. Lo muestran sociedades que han logrado sortear ese desafío: Alemania, China, Japón… Todas ellas con sus propios mecanismos de protección de sus poblaciones. Una cosa es el proteccionismo, otra cosa es la protección de la casa propia. El dilema es cómo reinventar el resguardo de la sociedad adaptándolo a las condiciones de la globalización. Hay que reconocer que la mayor parte de los experimentos que lo han intentado en Grecia, Brasil, Italia y otras partes han fallado. Pero esa es la fatalidad de todo cambio de régimen: sólo espera el acontecimiento que lo consagre.
Durante los seis meses de la campaña electoral, López Obrador ha debido pactar a tal grado su programa inicial, que es difícil imaginar que cuente hoy con la autonomía suficiente para emprender un desafío de esa envergadura. Tal y como se avizora, la perspectiva que él mismo ha allanado, se trata de leves reformas a un régimen que ha logrado sobrevivir tres décadas. Claro, leves reformas que pueden ser reformas mayúsculas para una población marginada durante 30 años de todos los saldos de la apertura.
Y sin embargo, hay un ingrediente propio de la política mexicana que vuelve las consecuencias incluso de actos menores en una contabilidad de expectativas impredecibles. En México, todo lo político es personal y frecuentemente todo lo personal es político. Sobre todo en la esfera de la Presidencia. El cargo más alto de la República encierra potencias simbólicas insospechables. Una suerte de carisma institucional: no importa quién lo ocupe, incluso un inepto, el cargo le transmite su aura, es el Presidente. Ahora bien, si quien lo ocupa sabe qué hacer con él, su fuerza puede devenir incalculable: En una situación de crisis, puede convertirse no en una referencia del Estado, sino en su referente. Ha sucedido varias veces en el siglo XX.
No se trata, por supuesto, de la Presidencia de las décadas de los años 60 o 70. Y sin embargo, su potencial es un misterio. Los más preocupados por la opción AMLO, lo saben muy bien. Nada hay en el Morena de hoy que apunte a un cambio sustancial de régimen; pero tampoco nada hay que apunte en la dirección opuesta. Lo que queda es una interrogante a la que los propios acontecimientos se encargarán de dar cuerpo.

Tesis sobre el cuerpo palestino


Maciek Wisniewski*

¿Cómo explicar que –tratemos de usar las palabras precisas– la salvaje explosión de la violencia colonial y el premeditado asesinato de los palestinos desarmados por el ejército israelí en Gaza o sea la prolongada y brutal represión de la Gran Marcha del Retorno (bit.ly/2GW2z09) con el saldo de más de 110 muertos por balas vivas culminada el 14 de mayo con un verdadero baño de sangre –¡62 manifestantes ejecutados uno por uno por francotiradores israelíes en una jornada de protesta!– en el 70 aniversario de la fundación de Israel y en la víspera del aniversario de la Nakba (la catástrofe) que expulsó a más de 750 mil palestinos de sus casas en 1948 justo cuando Trump inauguraba –por medio de su hija y yerno– su embajada en Jerusalén (bit.ly/2GqBfWU) hablando de un supuesto plan de paz [sic], pase (casi) desapercibida?
¿Cómo es posible que ocurra para empezar?
Simple.
Se explica por el generalizado racismo hacia los palestinos y por la persistencia de los modos coloniales de dominación cuya mejor muestra es el free pass que el mundo le sigue dando al proyecto colonial israelí en Palestina.
Es posible por una serie de supuestos ideológicos respecto a los palestinos que podrían ser plasmadas en unas tesis biopolíticas centradas en su cuerpo, enraizadas en la sociedad israelí, pero compartidas también –al menos en parte– por el mundo.
Veamos:
• El cuerpo palestino es un problema fundacional de Israel (desde los primeros asentamientos, primeros organizados despojos de la tierra y primeros transfers poblacionales hasta la Nakba y la limpieza étnica que ésta trajo). El deshacerse de él es un problema histórico y actual a la vez cuya solución es cosa del presente (bit.ly/2Km21ST).
• El cuerpo palestino es en sí mismo un peligro (su existencia hace peligrar a la exclusividad racial y la identidad excluyente de un Estado establecido violentamente en su tierra y a su costa).
• El cuerpo palestino es en sí mismo un arma. Un palestino desarmado –incluso un niño o un discapacitado (bit.ly/2IuT5dh)– está armado por el solo hecho de existir. La mejor manera de desarmar al cuerpo palestino es convertirlo en un cuerpo muerto.
• El cuerpo palestino es un terreno donde las reglas universales de la guerra no aplican (olvídense por ejemplo del uso proporcional de la fuerza). La guerra en su contra ha de llevarse a cabo indiscriminadamente y con el máximo uso de la fuerza (doctrina Dahiya). La muerte siempre es la primera opción.
• El cuerpo palestino no conoce la diferencia entre un civil y un combatiente; entre una mujer y un hombre; entre un adulto y un niño: en Gaza no hay gente inocente (A. Lieberman dixit). Su delito es existir y ocupar un espacio que no le pertenece.
• El cuerpo palestino siempre muere solo. Nunca es asesinado. En el mejor de los casos muere en choques (bit.ly/2rOzL4n).
• El cuerpo palestino es violento por su naturaleza. Si cae víctima de la violencia, es porque él mismo la ha provocado. Es incapaz de actuar de manera no-violenta y si lo aparenta es sólo un truco para actuar violentamente. El cuerpo palestino no lucha por sus derechos, incita. No protesta, ataca.
• El cuerpo palestino es diferente: ellos no aman a sus niños como nosotros, no aman a la vida como nosotros (una vieja y calculada estrategia colonial de deshumanización para justificar masacres de nativos).
• El cuerpo palestino es subhumano, inferior en la escala del ser: bestias de dos patas (M. Begin dixit); chapulines para aplastar (Y. Shamir dixit); serpientes cuyas madres hay que exterminar (A. Shaked dixit).
• El cuerpo palestino es un cuerpo colonizado y racializado (sujeto a una doble estrategia de deshumanización y eliminación): no se le reconoce la misma dignidad humana que se atribuye a quienes lo dominan; su vida tiene poco valor para quien los oprime, es fácilmente desechable (bit.ly/2vbGCZC). Es masacrable. Su muerte no cuenta.
• El cuerpo palestino es una amenaza demográfica. Dado que constituye una ligera mayoría entre el Mediterráneo y el río Jordán y además posee una natalidad mayor, hay que hacer todo para mantener el balance: desde la negación de sus derechos hasta su neutralización (bit.ly/2k7mX4K).
• El cuerpo palestino ha de ser sujetado a diferentes métodos de control según su ubicación: a) en Gaza, un paradigmático lugar de no-ser, la hacinada población sobrante palestina a un cruel bloqueo y un genocidio incremental (I. Pappé) por los que ella misma tiene la culpa [sic]; b) en Cisjordania a un racializado régimen de la ocupación militar; c) en Israel –los palestinos-ciudadanos israelíes– a un discriminatorio sistema de leyes raciales (el apartheid).
• El cuerpo palestino es un peligroso portador de la memoria sobre sus orígenes, identidad y tradiciones (sobre todo las pre- Nakba). Ésta ha de ser borrada, preferentemente junto con el portador.
• El cuerpo palestino no es un sujeto. Es pura biología (bios versus zoé). La vida desnuda (Agamben). En el cuerpo palestino no hay política (resistencia, organización, proyecto nacional, etcétera) y nada de lo que le pasa es el resultado de ella (colonialismo, ocupación militar, etcétera). Su vida son puros instintos e impulsos. Si sufre, es como una bestia que careciendo de la razón no sabe adaptarse a la realidad.
• El cuerpo palestino como una cosa de la naturaleza tiene que ser dominado y controlado tal como se domina y controla a ella: en Gaza de vez en cuando hay que podar el pasto (un general israelí dixit).
• El cuerpo palestino es un prisionero en la cárcel más grande del mundo [los territorios ocupados] (I. Pappé) o en el campo de concentración más grande jamás [Gaza] (B. Kimmerling) y así ha de ser tratado: confinado en un espacio más pequeño posible, castigado y disciplinado cuando se amotina, exterminado cuando sea necesario.
• El cuerpo palestino es un problema técnico a resolver que requiere un nuevo enfoque: ¡adiós a la solución de dos Estados (Oslo): Israel y Palestina semi-independiente (que sin embargo lo empoderaba demasiado y de por sí era sólo un escaparate israelí para ir colonizando más tierra)!; ¡bienvenida la futura fórmula de tres: Israel, Egipto y Jordania!
Su meollo es precisamente la absorción de los cuerpos. Quién –como resultado de una simultánea anexión y separación de ciertos territorios– se quedará con cuantos.
Si no cambia nada, ya verán, a esto se resumirá el deal of the century de Trump.
*Periodista polaco

“Por primera vez, el miedo a la globalización es un asunto político en EE.UU.”

Entrevista a Diane C. Mutz, politóloga
CTXT (Contexto y Acción)

El relato que se ha impuesto desde la elección de Donald Trump en noviembre de 2016 es meridiano y arrollador: le votaron los blancos excluidos, los “olvidados” por una economía globalizada y unas élites soberbias. Las consecuencias políticas de dicho análisis resultan explosivas, y gobiernan el debate sobre todo lo sustancial en la política estadounidense, desde la adjudicación sobre si Trump ha abandonado a sus electores a qué líneas maestras deberían guiar un proyecto político alternativo al suyo. Pero, ¿y si la premisa fuese falsa? Eso mismo se ha propuesto demostrar Diana C. Mutz, politóloga y directora del Instituto para el Estudio de los Ciudadanos y la Política de la Universidad de Pennsylvania. Provista de una batería de entrevistas en torno a las elecciones de 2012, el equipo de Mutz reeditó el mismo trabajo para luego cruzar las respuestas y poder establecer tendencias sobre los cambios en el estado de opinión de los electores, y cómo estos se veían o no reflejados en la evolución económica de los mismos entrevistados. El resultado de su análisis empírico es un artículo académico de gran repercusión.
En su artículo, cuestiona la tesis de los olvidados” como explicación de la victoria política de Trump. ¿En qué consiste esa tesis y cómo la ha examinado?
La tesis de los olvidados es la que argumenta que el motivo de la victoria de Trump fue su capacidad de atraer a los que habían sido olvidados económicamente. Es decir, aquellos a quienes no les va bien, que viven en una situación de pobreza o han perdido su trabajo por culpa del declive en el sector manufacturero, etc.
Para examinar esa tesis, utilizamos datos del mismo grupo de votantes, entrevistadas en octubre de 2012 y de nuevo en octubre de 2016. Y, en ambos casos, les preguntamos no solo por sus ingresos, sino sobre qué pensaban subjetivamente sobre la situación financiera de su familia, si habían perdido o recuperado el empleo, si se encontraban en dificultades por los flujos del comercio internacional… También nos detuvimos a analizar la tasa de desempleo en sus comunidades, el ingreso medio, el porcentaje de empleos en el sector manufacturero y ese tipo de cuestiones. Porque es posible que, si bien la situación personal de alguien no ha empeorado, ese alguien viva en una zona castigada por el deterioro económico. Lo que descubrimos fue, de manera no especialmente sorprendente, dada la mejoría económica en esos cuatro años, que la gente estaba en condiciones mucho mejores en 2016. Más aún, los verdaderos “olvidados”, los que estaban sufriendo económicamente o no se habían recuperado de la recesión tan rápido como otros, esos precisamente no apoyaron a Trump. No fueron ellos quienes le auparon a la Presidencia. Y esto sugiere que la tesis es errónea. No es que no haya “olvidados”, gente que sufre, es queesas no fueron las bases del electorado de Trump.
Hay mucho que desgranar en lo que cuenta. La propia narrativa que se propuso analizar es muy prevalente y ha dominado los análisis desde las elecciones. ¿Qué consecuencias tiene un análisis tan erróneo, basado en una premisa que usted ha señalado como falsa?
Bueno, creo que lleva a los políticos a poner énfasis en los asuntos equivocados de cara al futuro. Una de las grandes ironías es que en la última década, el número de empleos en el sector manufacturero en EEUU en realidad ha crecido. No quiero decir que no hayamos perdido un gran número de puestos de trabajo en la industria. Sin duda, eso ha sucedido. Pero lo que ocurre es que fue hace ya mucho tiempo. Y es difícil creer que pudiera influir en los votantes en 2016, cuando ocurrió mucho antes de 2012.
Lo interesante es ver de dónde viene este error de análisis. Los periodistas empezaron a desarrollar esta interpretación justo después de las elecciones presidenciales, basándose en un patrón claro que se repite entre los votantes de Trump: su bajo nivel educativo. Trump ganó en zonas con escaso nivel de educación secundaria y terciaria, algo poco habitual para los republicanos. Y mucha gente se apresuró a interpretar eso como una muestra de que esa gente tenía una situación económica peor. Pero como científicos sociales, sabemos que el nivel educativo suele ir aparejado no solo con el nivel de renta, sino con otros muchos aspectos, como la tolerancia, la xenofobia, el racismo, etcétera. Así que el observar ese patrón respecto al nivel educativo de los votantes no ofrecía respuestas demasiado claras.
La tesis que propone como alternativa habla de grupos que perciben una amenaza a su estatus como los verdaderos votantes de Trump. ¿A qué se refiere?
Bueno, lo que ha sucedido en los EEUU en los últimos años es en primer lugar que la gente cada vez tiene más claro que pronto seremos un país de “minorías mayoritarias”. Los blancos van a dejar de ser mayoría en EEUU. De hecho, eso ya es una realidad entre el alumnado de los colegios estadounidenses. Mucha gente piensa en los EEUU como un país prototípicamente blanco, cristiano y demás. Así que esto representa un verdadero cambio de identidad.
Lo cierto es que los blancos seguirán teniendo una situación financiera mucho mejor en su conjunto que el resto, y conservarán mayores niveles educativos, por mucho que se den estos cambios demográficos. Pero para mucha gente, esto supone una redefinición fundamental de quiénes somos. Y, como demuestran los estudios psíquicos, esto da lugar a una suerte de nostalgia por las jerarquías de estatus del pasado.
LA IDEA DE QUE EEUU PUEDA TENER QUE COMPARTIR ESCENARIO CON CHINA LE RESULTA MUY AMENAZADORA A LA GENTE
Esto es algo que observamos no solo en lo que se refiere a la cuestión de raza, sino también a la de género. Me refiero a que la misma gente que percibe que los blancos sufren discriminación con respecto a las minorías tiende a pensar que se discrimina a los hombres en favor de las mujeres, y también perciben a los cristianos como víctimas de discriminación, a pesar de que esos colectivos son los dominantes en la sociedad estadounidense.
Cunde esta sensación de que, de algún modo, el mundo está patas arriba. “Las cosas han cambiado. Ya no somos el colectivo más poderoso”. Aunque la gente no vaya por ahí diciendo esas cosas, sí que muestra una pronunciada ansiedad sobre el rumbo que lleva el país. Y, de nuevo, no es ya que esos colectivos tiendan a coincidir, es que son también quienes temen a la globalización. Tienden a temer la interdependencia de gente de otros países. Y eso sí que casa perfectamente: la actitud contraria al comercio internacional va de la mano de la mala recepción a la gente de orígenes distintos al propio.
Insisto, los EEUU forman un país enorme, que está acostumbrado a ser el súper poder económico dominante. Y la idea de que pueda tener que compartir ese escenario con lugares como China le resulta muy amenazadora a la gente. Les hace perder la sensación de control sobre su entorno y desear volver al pasado.
¿Quiénes son, entonces los votantes de Trump? Habla de gente de raza blanca, hombres, cristianos, y los define a todos como colectivos de alto estatus. Suena a algo muy diferente de la cacareada “clase trabajadora blanca”.
LOS POBRES NO VOTARON A TRUMP
Exacto. El término “clase trabajadora” es algo ambiguo. Pero los votantes de Trump son gente de ingreso medio y también gente rica. No son pobres. Los pobres no votaron a Trump. Son, ante todo, gente de nivel educativo bajo. Y el nivel educativo y el ingreso tienen cierta correlación, pero no son lo mismo. Uno puede tener un buen sueldo sin haber ido a la universidad.
Usted señala, al comparar cómo el electorado percibía a Trump con la percepción de Mitt Romney en 2012, la capacidad de Trump de conectar con las actitudes de la gente respecto del libre comercio y China, como elemento clave para explicar su victoria. ¿A qué actitudes se refiere y cómo de importante fue la capacidad de Trump de apelar a las mismas?
Lo curioso del asunto es que históricamente el partido republicano siempre ha sido el más favorable a la liberalización del comercio. Pero las tornas han cambiado en EEUU. Ahora son los demócratas los que favorecen más la liberalización del comercio. En 2012, la gente no apreciaba especial diferencia entre las posturas de ambos candidatos en ese asunto. Pero si nos acercamos a 2016, vemos cómo Trump se posiciona claramente como el candidato contrario al libre comercio. Y la idea de que se pueden levantar muros y se puede ser autosuficiente sin conectarse con el resto del mundo y participar en la economía mundial y que eso, de alguna manera, nos hará más fuertes, todo el Make America Great Again, el “compre productos americanos”, se convierte en un eslogan muy atractivo, en especial para quienes no tienen un conocimiento del comercio y lo muy interconectado que ya está el mundo.
Hay otro elemento en su trabajo, que ha mencionado de pasada hace un momento, que tiene que ver con la percepción de que el dominio del mundo por parte de los EEUU se ve amenazado. ¿Hasta qué punto es Trump consecuencia del declive imperial estadounidense?
Se impone una sensación de que ya no somos el superpoder dominante que un día fuimos. Y toda la idea de compartir protagonismo con otras economías fuertes es poco atractiva, especialmente para aquellos que sienten que el estatus de su propio grupo a nivel doméstico ha disminuido. Uno de los datos fascinantes que a menudo se pasan por alto es que, si uno se fija en las actitudes con respecto a la inmigración en este periodo de tiempo, han sufrido precisamente la evolución contraria. La gente no se ha vuelto más anti inmigrante. No se sienten más amenazados que antes por los inmigrantes. Y creo que hay una gran diferencia entre las posturas tan negativas en el aspecto racial que se hacen evidentes hoy en día, que se basan en el miedo al progreso de las minorías y de la gente de otros orígenes. Pero la gente en general no les percibe negativamente. Si acaso, la visión negativa de los inmigrantes es menos imperante que hace veinte años.
Más allá de las percepciones de la gente, ¿qué cambios en la economía política estadounidense y las políticas de ocho años de gobiernos demócratas alimentaron el ascenso político de Trump?
LA COMBINACIÓN DE IR CONTRA LOS PROGRAMAS DEL ESTADO DE BIENESTAR Y AL MISMO TIEMPO CONTRA EL LIBRE COMERCIO TE SITÚA CONTRA LA ESPADA Y LA PARED
No creo que tenga tanto que ver con las políticas. Tiene más que ver con el cambio. En el pasado, había un consenso entre las élites políticas sobre asuntos como el comercio exterior, pero estas élites no hablaban demasiado del asunto en público, porque eran conscientes de que el público de masas tenía una opinión más negativa del asunto que los demócratas y los republicanos en el congreso. Así que tenían un incentivo para seguir haciendo lo mismo de siempre sin politizar el tema. Ahora la globalización es un asunto político. Y no creo que se vaya a evaporar. La cuestión es, ¿cómo combinamos aspectos como la participación en la economía global con un estado del bienestar tan débil como el que tenemos? Porque es cierto: la globalización desplaza a la gente de sus empleos. Y en otros países eso se resuelve mediante programas de capacitación, con un sistema de bienestar más fuerte que amortigüe la caída. Pero en EEUU no tenemos eso. Es un asunto que debemos abordar. Pero no debemos equivocarnos y pensar que la gente que, individualmente, ha sufrido las consecuencias de la globalización fue la que apoyó a Trump. El problema se da cuando los republicanos son, al mismo tiempo, el partido “anti comercio” y el anti políticas sociales y de bienestar. Es muy interesante ver cómo nuestros entrevistados, si bien se sienten olvidados, cuando les preguntamos, ¿debemos establecer programas públicos que ayuden a los ‘olvidados’ a conseguir trabajos mejor pagados, adquirir nuevas habilidades, etc.? La respuesta es: “No, lo que queremos son los trabajos que teníamos antes”. Bueno, eso no es posible. El problema es cómo ajustarnos a un mundo cambiante. Y creo que la combinación de ir contra los programas del estado de bienestar y al mismo tiempo contra el libre comercio te sitúa contra la espada y la pared, porque esto no es algo que los mercados vayan a resolver solos.
Se ha hablado mucho, desde la elección de Trump, de cómo está gobernando de espaldas a los intereses de quienes le votaron. Pero esa crítica normalmente viene asociada a la tesis que su trabajo se propone desmontar. Dado su análisis sobre la composición del electorado ‘trumpiano’ y las políticas que ha llevado a cabo desde su elección, ¿diría que Trump ha traicionado a sus bases?
Bueno, para empezar sus bases no eran los olvidados. Así que, en ese sentido, no. Sus seguidores más acérrimos, los que le siguen secundando por mucho que sea un presidente con muy poco nivel de apoyo en relación con los anteriores, son republicanos fieles que le apoyarán haga lo que haga, en base a una identidad partidista.
Muchos de los factores fundamentales que describe, desde el hecho de que EEUU sea un país cada vez menos blanco a la globalización y la inmigración, es previsible que se intensifiquen en los próximos años. Por otro lado, muchas de esas supuestas amenazas contra los blancos, los cristianos, etc., parecen cumplir la función de ofuscar la posibilidad de una política común, basada en intereses compartidos económicos o de clase, más allá de esas divisiones. ¿Significa esto que seguirán apareciendo nuevos ‘trumps’ salvo que se articule una política que ponga en cuestión la narrativa misma de desposesión que llevó al ascenso de Trump?
LAS COSAS HAN CAMBIADO SOBREMANERA EN LOS ÚLTIMOS CINCUENTA AÑOS EN LOS EEUU
El tipo de ansiedad que la gente sufre durante épocas como esta puede resultar pasajero. Por ejemplo, hay estudios sobre cómo cuando una ciudad tiene un alcalde negro por primera vez, los blancos tienen una sensación parecida de: “Oh, esta persona va a gobernar solo para los suyos y olvidarse de nosotros”. Y, pasado un tiempo, coinciden en que: “¿Sabes qué? Las cosas no han cambiado tanto”.
A menudo, esa ansiedad sobre el futuro supera con creces a la realidad. La gente tiende a acostumbrarse. Por supuesto, las cosas han cambiado sobremanera en los últimos cincuenta años en los EEUU. El problema no es que el cambio sea malo o la gente no sea capaz de adaptarse, sino que el proceso lleva tiempo y hay obstáculos en el camino.
Creo que tener una interpretación más clara de lo que realmente motivó a la gente en 2016 permitirá a los políticos desarrollar medidas y discursos que a la larga sirvan para paliar los miedos de la gente a estos cambios. Pero eso no ha sucedido aún. Y creo que el hecho de que confluyeran todas estas corrientes al mismo tiempo, dominadas por ansiedades raciales y de dominio, hizo mucho por aumentar las posibilidades de Trump. Si el candidato republicano nominado para la presidencia hubiera sido otro, la situación hubiera sido muy distinta.

El engaño de los alimentos transgénicos


Steven M. Druker*

Aunque en repetidas ocasiones Donald Trump ha advertido a los estadunidenses sobre las amenazas provenientes de México, lo que ni él ni la mayoría de las personas se dan cuenta es que los riesgos más importantes se están originando en la dirección opuesta –a través de exportaciones masivas de alimentos transgénicos sometidos a ingeniería genética cultivados en Estados Unidos (EU). Es más, México ha sido instigado a aceptar ese alimento mediante el fraude sistemático del gobierno estadunidense.
Este fraude fue expuesto de manera significativa mediante una demanda iniciada por mí que obligó a las secretarías de aquel país para evaluar Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) de EU a divulgar sus archivos sobre alimentos transgénicos y las siguientes revelaciones provienen de los documentos contenidos en esos archivos y de otras fuentes con evidencia sólida.
Desde 1986 EU ha aplicado una política de promover la industria biotecnológica de la nación, y la FDA ha admitido que obedece esta política. En 1992, antes de que cualquier otra autoridad reguladora tomase una posición oficial sobre los alimentos provenientes de organismos genéticamente modificados (alimentos transgénicos), la FDA emitió una declaración de la política que sentó las bases para su comercialización aseverando que había un consenso abrumador entre los científicos en cuanto a que son tan seguros que no requieren estudios. Sin embargo, la FDA encubrió un hecho decisivo: sus propios científicos llegaron a una conclusión opuesta. Su opinión predominante, expresada en una serie de memos enviados a sus superiores, fue: a) que los alimentos transgénicos conllevan riesgos novedosos, en especial la posibilidad de efectos secundarios nocivos no previstos difíciles de detectar, y b) que ninguno de estos alimentos transgénicos se puede considerar seguro a menos que hubiese aprobado las pruebas capaces de detectar tales efectos.
La generalización de las inquietudes dentro del personal científico está confirmada en el memo de un funcionario de la FDA quien declaró: Los procesos de ingeniería genética y la reproducción tradicional son diferentes, y de acuerdo con los especialistas técnicos de la agencia, estos procesos dan pie a diferentes riesgos. Además, los funcionarios de la FDA sabían que tampoco había un consenso en torno a la seguridad entre los científicos externos a la agencia y que esta ausencia fue reconocida por el coordinador de Biotecnología de la agencia en una carta dirigida a un funcionario canadiense. Él también admitió, creo que la posibilidad de que algunas sustancias de los alimentos transgénicos causen o no reacciones alergénicas particularmente difíciles de predecir.
No obstante, en su declaración de la política, la FDA afirmó que no estaba al tanto de información alguna que mostrase que los alimentos transgénicos diferían de otros de modo significativo. Además, aunque con el paso de los años la agencia ha recibido extensa información adicional que demuestra diferencias importantes, continúa afirmando falsamente que no está al tanto de nada.
La FDA ha cometido otros fraudes para proteger también la imagen de los alimentos transgénicos. Por ejemplo, aunque los funcionarios de EU de manera rutinaria afirman que ningún producto elaborado con cultivos resultado de la ingeniería genética se ha vinculado con algún problema de salud en los humanos, en 1989 el primer producto tecnológico comestible (un suplemento alimenticio del aminoácido L-triptófano producido mediante bacterias genéticamente modificadas) indujo una gran epidemia que mató a decenas de estadunidenses y enfermó gravemente a miles más. Aunque la evidencia señala la alteración genética como la causa principal de la contaminación inusual que volvió tóxico el suplemento, la FDA creó la ilusión de que el proceso de la transgénesis no estaba conectado con la catástrofe. Por ejemplo, los funcionarios de la FDA afirmaban que algunos lotes tóxicos de L-triptófano se habían creado antes de emplearse la ingeniería genética a pesar de poseer pruebas de que la tecnología ya se usaba en ese periodo.
La FDA no sólo ocultó los problemas vinculados al primer suplemento alimenticio comercializado de la ingeniería genética, lo mismo pasó con relación al primer alimento transgénico comercializado: un jitomate genéticamente modificado. Cuando los científicos de la FDA revisaron los estudios de alimentación que el fabricante había conducido voluntariamente, expresaron preocupación acerca de un patrón de lesiones estomacales que concluyeron planteaba un problema de seguridad inconcluso; por lo que pidieron evaluación adicional. Nada más que la FDA ocultó de nuevo las conclusiones de sus expertos y luego las tergiversó. Afirmó que sus científicos habían determinado que todas las cuestiones de seguridad se habían resuelto, y dejó que el jitomate entrase al mercado sin realizar ninguna prueba adicional.
Por consiguiente, está claro que la política del gobierno de Estados Unidos sobre alimentos transgénicos no ha tenido como base la ciencia sino ignorar la ciencia y distorsionar la verdad. También es evidente que si se hubiese dicho la verdad, la historia de los alimentos transgénicos habría sido radicalmente diferente, y Estados Unidos no podría haber enviado ninguno a México.
En artículos futuros describiré cómo otras instituciones respetadas han estado deformando los hechos acerca del alimento transgénico, cómo se ha demostrado que es tóxico uno de los alimentos que los mexicanos están comiendo, y cómo incluso la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos y la Academia Mexicana de Ciencias han engañado al público acerca de esta desagradable realidad.
*Steven M. Druker es el director ejecutivo de Alliance for Bio-Integrity, una ONG con sede en Estados Unidos. Es el autor de Genes modificados, la verdad distorsionada: Cómo el negocio de modificar genéticamente nuestros alimentos ha trastocado la ciencia, ha corrompido al gobierno, y ha engañado sistemáticamente al público.
Copyright © 2018 Steven M. Druker

sábado, 19 de mayo de 2018

Los vicios del poder


Por Carolina Vásquez Araya

Como en un juego de dominó van cayendo las fichas, una tras otra.

Resulta difícil ver cómo un país tan rico y lleno de posibilidades de desarrollo se hunde en la ignominia política, administrativa y económica por el solo hecho de haber caído en manos de una administración opaca y absolutamente incapaz de llevar las riendas del Estado, en un gobierno cuyos funcionarios tienen un nivel tan primario e ineficiente como pocas veces se había visto. Es preciso repetirlo, Guatemala es un país de riqueza inagotable pero la mayor parte de su población es pavorosamente pobre. Ese, paradójicamente, ha sido el sino que lo condenó a convertirse en lo que hoy es: una tierra de miseria e injusticia, de desigualdades y abusos, un vergel cuya naturaleza exuberante de antaño se ha transformado en enormes extensiones de palma africana, en ríos de basura, en sembradíos de caña, pastizales para ganado, cerros horadados por la minería y más allá, la deforestación y los cauces secos de antiguos ríos.
Quienes se han enriquecido a niveles difíciles de cuantificar han sido las grandes multinacionales y los depredadores locales, aquellos bien organizados en gremiales y cámaras cuyo talento más sobresaliente ha sido mantener un dominio histórico sobre la economía y la política sin haber hecho aportes sustantivos al desarrollo de su propio país sino, todo lo contrario, sirviéndose de sus recursos gracias a sus lacayos en el poder.
Guatemala está en quiebra moral y eso lo sabe cualquier hijo de vecino. Sus niñas, niños y jóvenes –grupo mayoritario de la población- se encuentran en un abandono total y, además de carecer del goce de sus derechos básicos, son el chivo expiatorio de las más perversas estrategias de dominación de los grupos de mayor influencia. En ellos recae el peso de las evasiones fiscales de las grandes empresas al ser los primeros renglones eliminados del presupuesto general de ingresos y egresos de la nación. Su educación, en manos de un remedo de líder cuyos objetivos van en dirección opuesta a su discurso y de un gremio magisterial empobrecido y privado de incentivos profesionales para ejercer una labor digna, los lleva por vía directa hacia un futuro incierto y sin mayores perspectivas.
Por si eso fuera poco, una alta proporción de la niñez guatemalteca nace en estado de desnutrición y durante sus primeros años de existencia esa falta de alimento se hace crónica, arrastrando efectos devastadores e irreversibles sobre su salud y su futuro. Guatemala es un país en donde la pobreza de las tres cuartas partes de su población es decisión de quienes acaparan la riqueza desde sus despachos en el palacio de gobierno, desde las más altas posiciones de la administración pública y desde los puestos clave en todas las instituciones del Estado. Esto, porque el sistema avala el saqueo de los recursos nacionales en un sofisticado entramado de fórmulas que permiten tanto el enriquecimiento ilícito como la propiedad de los puestos públicos gracias a leyes casuísticas diseñadas por y para una casta política corrupta y oportunista.
Las decisiones presidenciales de los días recientes han revelado hasta qué extremo las autoridades han perdido la brújula –si alguna vez la tuvieron- y cómo comienzan a revelarse los temores de sus aliados. El sector empresarial organizado ya se ha definido por apoyar a quienes luchan contra la justicia y la transparencia, una movida de piezas fácil de prever dadas las características de su tradicional juego político. Ahora ya con las piezas en su lugar, será cuestión de tiempo que la ciudadanía recupere la voz y se haga escuchar una vez más, fuerte y claro.   

Los inocentes son los primeros sacrificados en este perverso juego de poderes.

www.carolinavasquezaraya.com

Primavera democrática en Nicaragua ¿anticipo del verano… o el invierno?


Primavera democrática en Nicaragua ¿anticipo del verano… o el invierno?
Silvina Romano, Aníbal García, Tamara Lajtman, Arantxa Tirado, Lucía Converti y Javier Calderón


Un artículo propagado por la prensa hegemónica estadounidense califica las recientes manifestaciones y represión en Nicaragua como “primavera democrática”.[1] Asegura que “los jóvenes nicaragüenses han puesto en marcha su propia versión de la Primavera Árabe” y que “Ortega parece haber perdido su manejo de las multitudes y ahora está acorralado”. Dato curioso, además, que el artículo elige la frase de un empresario como título: “Nicaragua cambió (…) La Nicaragua de hace una semana ya no existe”. Las nociones de primaveras democráticas, “multitudes” y “cambio” llaman la atención, pues recuerda a procesos anteriores que parece necesario revisar.
Las revoluciones de colores y las primaveras democráticas tienen su origen en los países ex comunistas de la Europa del Este, donde se experimentaron por primera vez, aunque trataron de ser extrapoladas sin éxito a países de América Latina como Venezuela.[2] No obstante, fueron instaladas en otras latitudes y son celebradas como movimientos de emancipación autóctonos (pero con apoyo internacional), espontáneos y exitosos (cuando condujeron al derrocamiento de los gobiernos de turno). Iconos de estos procesos son el liderazgo de los jóvenes y posteriormente la incorporación del uso de las redes sociales para convocar movilizaciones masivas (revoluciones 2.0) que por momentos se transformaron en revueltas violentas con respuestas represivas por parte del Estado.[3] Fueron bautizadas como las revoluciones del siglo XXI: los jóvenes y las nuevas tecnologías puestas al servicio de la emancipación. Se centran en los derechos civiles, el derecho de los “ciudadanos”, el derecho a la información, etc.
Para aguar la fiesta, llegaron los Wikileaks y la realidad posterior a los levantamientos, incluidos los límites de las Redes Sociales para generar “el cambio” (en la realidad).[4] Los documentos filtrados por este organismo, además de las declaraciones del propio Assange, muestran la otra parte de la historia. Dan cuenta, por ejemplo, de la articulación de intereses de larga data y muy arraigados en las relaciones de los objetivos geopolíticos y geoeconómicos de una elite a nivel global con los procesos de “emancipación” en los países donde se produjeron las “primaveras”. La participación tras bambalinas de “capos” de Google y Facebook en los levantamientos en Egipto es solo una muestra del modo en que opera una red de poder transnacional, que no necesita “inventar” revoluciones, sino que se ocupa de canalizar las energías “revolucionarias” por el camino correcto, para evitar cualquier tipo de radicalización o incluso “desviación” del capitalismo neoliberal.[5]
Es de notarse que, luego del momento en que se logra la expulsión del gobierno o los gobernantes no deseados del poder, no aparecieron programas de gobierno y organizaciones con proyectos claros y progresistas que pudieran operar como alternativas reales al modelo rechazado (y responder a las demandas de derechos civiles, políticos, etc.). En su lugar, se instalaron rápidamente en el poder otros gobernantes que tendieron a acomodarse al statu quo neoliberal rápidamente[6] y a las directrices geopolíticas planteadas por las potencias occidentales[7].
En América Latina y a nivel centroamericano, un ejemplo son las manifestaciones en Guatemala en el 2015. Lograron encarcelar y expulsar al presidente y vicepresidenta de turno y eso fue un enorme logro. Sin embargo, al carecer de organización y proyectos definidos, el espacio vacío fue ocupado por un personaje del espectáculo (comediante de TV) fuertemente vinculado a la derecha anticomunista contrainsurgente, y por supuesto, a la asociación empresaria más importante del país.[8] Denominar como “primavera” a los levantamientos del 2015 es una provocación al proceso de primavera democrática que vivió Guatemala entre 1944 y 1954, donde los derechos civiles y políticos que reclamó a sangre y fuego buena parte de la población, se tradujeron en la refundación democrática del Estado, la redistribución de riqueza y recursos, procesos de inclusión política, cultural y económica.[9]
Un dato que se fue vislumbrando en estas revueltas del Siglo XXI, es que se presentan como las voces legítimas de jóvenes (la mayoría de las veces estudiantes)[10] por un cambio real, sustantivo etc. en contra de gobiernos que (tal como son presentados) se autoimpusieron y autoperpetuaron en el poder, que suelen estar ligadas a las trayectorias, vínculos y dinámicas institucionalizados por la asistencia para el desarrollo del centro a la periferia. A su vez, la asistencia forma parte de un “poder blando” que opera hace décadas, vinculado a operaciones psicológicas y de otros tipos orientadas a la desestabilización de gobiernos de turno para propiciar el “cambio de régimen”.[11] 

Nicaragua

No es un hecho menor (y carece de justificación posible) la reacción del gobierno de Ortega ante los reclamos de los manifestantes. Es cuestionable y, evidentemente ha sido rebasado por los acontecimientos -como muestra la gran cantidad de heridos y fallecidos por las protestas-.[12] Sin embargo, teniendo en cuenta algunas de las experiencias previas mencionadas, entendemos que vale señalar algunas de las características de la asistencia para el desarrollo que está penetrando la vida política de Nicaragua hace décadas. Esto es, evidentemente, responsabilidad del gobierno de turno. Pero a la vez, da cuenta del modo en que siguen operando las relaciones centro-periferia y la comunidad internacional en los espacios periféricos, intentando “moldear” en virtud de sus intereses las trayectorias democráticas y definir a su gusto qué son los DDHH, la libertad, etc.[13]
Debe decirse que Nicaragua guarda importantes diferencias con vecinos como Honduras, Guatemala e incluso El Salvador, países que luego de los Acuerdos de Paz se encausaron hacia un neoliberalismo violento por medio de diversas iniciativas, la mayoría auspiciadas por el gobierno-sector privado estadounidense (léase, por ejemplo, la Iniciativa para la Seguridad de Centroamérica y la Alianza para la Prosperidad). En el marco de estos planes, se ha generado una creciente militarización y un recrudecimiento de la violencia, al estilo Plan Colombia.
A diferencia de esas trayectorias, Nicaragua muestra (con las limitaciones y contradicciones que deben señalarse) crecimiento económico y reducción de la pobreza, sus índices de seguridad son infinitamente mayores a los de los países del Triángulo Norte y sus residentes no han tenido que huir hacia la frontera estadounidense en busca de mejores vidas en la misma proporción que lo han hecho los salvadoreños, guatemaltecos y hondureños –aquí es importante apuntar que no es que no exista movimiento migratorio en Nicaragua, en este caso, la migración se da hacia Costa Rica, país que se caracteriza por indicadores económicos, de estabilidad política y seguridad superlativos.
Nicaragua también se diferencia de la avanzada del militarismo en la región, en el marco de la “guerra contra las drogas” impulsada por EEUU en los países del Triángulo Norte. La lucha contra las drogas en Nicaragua, está más bien vinculada a acuerdos de entrenamiento y compra de armas con Rusia (en lugar de centrarse en una relación exclusiva con EEUU).[14] No obstante, esto no implica una ausencia total de EEUU en este ámbito. Por el contrario, en los últimos meses se habla de un posible retorno de la DEA al país (luego de su expulsión en el 2008)[15].

El FMI

Lo cierto es que el gobierno nicaragüense viene cediendo ante el empresariado local e internacional y las Instituciones Financieras Internacionales, que presionan para un ajuste. Un ejemplo, es que Nicaragua firmó en 2006 el Tratado de Libre Comercio entre República Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos –debiendo ser remarcado que el único país con el que EE. UU tiene déficit en el marco de ese Tratado, es con Nicaragua.
La relación de Nicaragua con el FMI se explica a partir de la condonación de deuda que obtuvo el país. En el 2005 un grupo de 18 países cuya pobreza y deuda externa eran muy importantes, fueron absueltos por el G-8 de pagar la deuda con el FMI si cumplían con el compromiso de ajustar la economía según su criterio hasta el 2011.
Nicaragua, cumplió con el plan de ajuste que estructuró el organismo de forma tal que en 2012 la deuda con el FMI fue de cero. Su buena conducta también hizo que el organismo cerrara la sede que tenía en Nicaragua debido a la consolidación de su estabilidad económica. Sin embargo, el FMI sigue realizando la misión anual pertinente para evaluar los números de la economía nicaragüense y emite un informe al respecto. Este informe es público y tiene bastante trascendencia para la economía del país[16].
Dada la buena situación económica que viene atravesando el país, estos informes reparan en aquellas condiciones que hay que mejorar, pero siempre mencionando el buen desempeño. Los informes advierten la necesidad de fortalecer las reservas internacionales (debido a la posibilidad de que se apruebe la Nica Act, un conjunto de sanciones económicas –ver más abajo y en informe previo http://www.celag.org/nica-act-la-amenaza-estadounidense-la-economia-nicaragua/), la insolvencia del INSS y el aumento de la deuda fiscal y promueven reformas al respecto. Sin embargo, la política promovida por el FMI para mejorar las condiciones financieras del sistema de seguridad social (aumento de la edad jubilatoria y aumentar las semanas de cotización), no integraron la reforma propuesta por el gobierno de Ortega.
La reforma propuesta se basó en ampliar el aporte tanto patronal como de los trabajadores y reducir un 5% las pensiones en concepto de atención médica. Asimismo, algo que fue pasado por alto, es la eliminación del límite de aporte con que contaban los sueldos altos. Esta medida es claramente progresiva.
Es importante aclarar en este sentido que la reforma del sistema en sí es una deuda pendiente del gobierno ya que el sistema es deficitario desde 2013[17]. El punto de inflexión que se marca es la necesidad de realizar una reforma fiscal, al mismo tiempo que la reforma del sistema de seguridad social. El FMI en este sentido presiona para que se liberen exenciones, mientas la cámara empresarial (Cosep) pretende negociar ambas reformas en conjunto para no perder por ambos lados.
Se sabe que los primeros reclamos fueron de parte de los ciudadanos debido a los recortes en la seguridad social. Sin embargo, es de notarse que inmediatamente tomó la posta el sector empresarial opositor al gobierno, advirtiendo sobre el “reinado de Ortega”. Luego de esto, proliferaron reclamos de todo tipo, poniendo en duda no solo el actual gobierno sino la trayectoria de Ortega en su totalidad. Nada sirve: Nicaragua es “igual” a los demás procesos progresistas, un engaño para enriquecer a parte de la elite local a costa de los pobres.[18]

Nicaragua en la Geopolítica estadounidense: hard power, soft power y escenario regional

El hard power: infraestructura estratégica y el canal
La empresa china HKND Group y el gobierno sandinista de Nicaragua dieron a conocer en 2014 la ruta definitiva del Gran Canal interoceánico: un trazado de 278 km de longitud, desde la desembocadura del río Punta Gorda, en la costa del Caribe, hasta la desembocadura del río Brito en Rivas, en la costa del Océano Pacífico.[19]
Según informe de la Brookings Institution (think tank estadounidense de importante trayectoria y alta influencia en la formulación de “opinión experta”) los principales problemas que están en juego en la construcción de canal son:
  • Seguridad: ¿El canal de Nicaragua incluirá garantías de “neutralidad”, de apertura al envío de todos los países? ¿Qué otras garantías de seguridad podrían buscar los EEUU?
  • Esto se da en el marco de incremento de la presencia económica de China en el hemisferio occidental, pero hasta ahora los EEUU ha adoptado una actitud de “esperar y ver”, reconociendo la reciprocidad de los beneficios comerciales y sin prejuzgar las oportunidades políticas o geopolíticas que China podría aprovechar. Pero un canal chino-nicaragüense indicaría un nivel mucho más alto de presencia e influencia china.
  • Contratos: Si las entidades chinas proporcionan la mayor parte del financiamiento, es probable que vinculen su apoyo al equipo chino y muy posiblemente a los trabajadores chinos ¿Puede haber ofertas abiertas y justas, que permitan contratos con firmas estadounidenses como Caterpillar y Bechtel, así como con empresas de construcción mexicanas y brasileñas?
  • El Canal proporcionaría un poderoso impulso comercial a Nicaragua, lo que ayudaría a facilitar la transición ante la merma de la financiación proveniente de Venezuela. Pero si tiene éxito, el proyecto defendido por Ortega, que ha capturado la imaginación popular, podría solidificar la política de partido único en Nicaragua en el futuro previsible. A la luz de la inestabilidad en los Estados centroamericanos del Triángulo Norte (Honduras, Guatemala, El Salvador) y el prisma extra-regional de Costa Rica, un Estado nicaragüense fuerte y unificado podría convertirse en la potencia dominante en el istmo.
  • Consecuencias medioambientales: ¿Cuáles serán los impactos en el lago más grande de América Central y en la biodiversidad de los bosques nicaragüenses? ¿Cómo se generará la energía requerida?[20]
Por último, algo que no menciona la Brookings, es que en 2016, el gobierno de Nicaragua expulsó a tres ciudadanos norteamericanos por considerar que estaban alentando acciones contrarias a la institucionalidad, sospechados de espionaje y búsqueda de información vinculada al canal. Entre ellos estaba el profesor del Colegio de Guerra del Ejército de los Estados Unidos, Evan Ellis (experto en investigaciones sobre la presencia china y rusa en América Latina), y otros dos agentes de la aduana de EEUU.
EEUU, Nicaragua, Rusia y Venezuela
  • Nicaragua mantiene importante vínculo militar con Rusia y ha comprado en los últimos años material bélico.
  • Nicaragua dio reconocimiento oficial al Gobierno de Osetia del Sur y Abjasia.
  • Las sanciones económicas a PDVSA también afectaron a Albanisa, la compañía petrolera nicaragüense.
  • La Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua (APEN) suspendió la exportación a Venezuela de carne, lácteos, café, ron, tabaco, frijoles y maíz.[21]
La Estrategia de Seguridad Nacional y de Defensa Nacional para 2018 de EEUU, establece como prioridad detener la influencia china y rusa y las inversiones chinas en la región. Además, el Teatro del Comando Sur 2017-2027 establece como prioridad el aislamiento de Venezuela para lograr un cambio de régimen. Nicaragua es uno de los miembros de la ALBA y de los países que siguen manteniendo relaciones comerciales con Venezuela. Por último, ambas estrategias (Seguridad y Defensa Nacional) tienen como uno de sus objetivos la promoción de un hemisferio “democrático y seguro” que permita establecer relaciones comerciales sólidas y a largo plazo. En las declaraciones de Kurt Tidd, comandante del Comando Sur, en el Congreso de EEUU, se destaca que los objetivos de EEUU con la región son comerciales y no militares.
Nica-Act
En setiembre de 2016 el subcomité del Hemisferio Occidental de la Cámara baja de EEUU al tiempo en que discutía sanciones a Venezuela[22], también discutía sanciones para Nicaragua en el proyecto de ley Nicaragua Investment Conditionality Act (Nica Act) H.R. 5708, en audiencia titulada: “El colapso de la democracia en Nicaragua”. Proponía “oponerse a préstamos en instituciones financieras internacionales para el Gobierno de Nicaragua a menos que el Gobierno de Nicaragua esté tomando medidas efectivas para celebrar elecciones libres, justas y transparentes, y para otros fines”.[23]
En la misma audiencia también se planteó el tema de las relaciones del país centroamericano con Rusia. En presentación de Juan González, Subsecretario de Estado Adjunto de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental, sobre las relaciones Estados Unidos-Nicaragua afirma: “Nicaragua ha elegido a Rusia como su aliado en temas de seguridad. Compartimos las preocupaciones del Congreso sobre las actividades de Rusia en todo el mundo y mantenemos un monitoreo muy cercano a la presencia de Rusia en Nicaragua”.[24]
El proyecto de ley de la Nica Act fue aprobado en la Cámara de Representantes el 21 de septiembre del 2016 pero no logró ser discutido antes de concluir el período legislativo 2016.
En abril de 2017 es presentada una versión aún más severa de Nica Act que exige cambios sustanciales en el “restablecimiento de la democracia”, el combate efectivo a la corrupción, protección a representantes de ONGs, a periodistas, sindicalistas, respeto a los derechos humanos y que haya libre organización de partidos políticos opositores.[25]
Actualmente, el proyecto se encuentra en el Comité de Relaciones Exteriores en el Senado aún sin fecha para votación.

El soft power: la asistencia para el desarrollo

En Nicaragua, al igual que en otros países de América Latina y la periferia, la asistencia para el desarrollo incluye el financiamiento de sectores y grupos que, durante la ola de gobiernos progresistas, se ubicaban directamente como opositores al gobierno de turno.[26] Este tipo de financiamiento debería ser al menos discutido debido a la injerencia en asuntos internos y el potencial para propiciar/erosionar determinados escenarios políticos. La ausencia de debate se debe a que en las relaciones de EEUU y América Latina, esta penetración a nivel político, ideológico y cultural ha adquirido un alto grado de naturalización y promoción.
El administrador de USAID, Mark Green, anunció a mediados de abril que el gobierno de EEUU continuará apoyando la participación “libre, segura y genuina” de la sociedad civil nicaragüense.[27]
Retomando los datos de la Asistencia para el Desarrollo Internacional de EEUU (USAID) se destacan los siguientes organismos en su asignación de presupuestos a Nicaragua, que son canalizados hacia agencias directamente vinculadas al gobierno EEUU, fundaciones, ONG y empresas privadas[28]:
USAIDEs la agencia de Asistencia para el Desarrollo de Internacional creada en 1961. Abarca todo lo relativo a proyectos y programas de “asistencia para el desarrollo” bilateral. Canaliza sus recursos a través de fundaciones, ONG y empresas. Durante la Guerra Fría estuvo vinculada al entrenamiento de fuerzas contrainsurgentes y en la actualidad se conoce el financiamiento y participación en estrategias de desestabilización.
Cuerpos de PazEl Cuerpo de Paz es una agencia federal independiente de EEUU establecida por decreto en 1961. Tiene voluntarios en más de 70 países. Desde su funcionamiento hasta la actualidad, se conoce del vínculo entre la embajada de EEUU en diversos países y la implementación de actividades encubiertas por medio de integrantes de los Cuerpos de Paz. El caso más reciente es en Bolivia en el 2008[29].
National Endowment for Democracy (NED)Creada en 1983 por una comisión compuesta por republicanos y demócratas durante el Reagan para contrarrestar el triunfo del Sandinismo en Centroamérica. La USAID es una de las que financia la NED, que a su vez deriva fondos al Instituto Nacional Democrático (NDI), al Instituto Internacional Republicano (IRI), al Centro para la Empresa Privada Internacional (CIPE) y el Centro Americano para la Solidaridad de los Trabajadores. Hay pruebas de que estas instituciones han participado de actividades encubiertas y de injerencia en países de América Latina. Según informe, la NED gasta 30 millones de dólares al año para apoyar a partidos políticos, sindicatos, movimientos disidentes y medios informativos, asociados a procesos de desestabilización de gobiernos no alineados a la política exterior de EEUU[30].
National Democratic Institute (NDI) Considerando la “debilidad democrática” de Nicaragua en la última década”, NDI se ha asociado con universidades y organizaciones cívicas nicaragüenses “para asegurar que la próxima generación de líderes esté equipada para gobernar democrática y transparentemente”. Desde 2010 desarrolla un programa de liderazgo juvenil “que ha ayudado a preparar a más de 2,000 líderes jóvenes actuales y futuros de todo el país”.[31]
Inter-American Foundation gob EEUUFue creada en 1969 a través de la Ley de Asistencia Exterior. Es una agencia independiente del gobierno de EEUU que financia a proyectos de desarrollo emprendidos por ONG y Asociaciones en América Latina y el Caribe.
International Research and Exchanges Board (IREX)En Nicaragua administra el Fulbright Teaching Excellence and Achievement Program (Fulbright TEA), programa de intercambio de profesores estadounidenses con fondos del Departamento de Estado y la Oficina de Asuntos Educativos y Culturales.[32]
Global CommunitiesOrganización internacional sin fines de lucro que desde el 2010 implementa el Programa de Gobernabilidad Local de USAID en Nicaragua con el objetivo de “fortalecer la participación ciudadana y la capacidad de organización de la sociedad civil para influenciar a tomadores de decisión con el fin de mejorar la gobernabilidad y el desarrollo local”.[33]
Fundación Violeta Barrios de ChamorroFundación creada por la ex-presidenta de Nicaragua Violeta Barrios de Chamorro que “trabaja por la defensa y consolidación de la libertad de expresión e información”, desarrollo social y ejercicio de los valores democráticos[34]. Uno de los principales proyectos administrados por la fundación con fondos de USAID es el “Programa de Medios para Nicaragua”.[35]
DevTech Systems IncEmpresa privada que se encarga de implementar proyectos de “desarrollo” y asesoría en diferentes rubros de gobierno. Fundada en 1984, tiene sedes en Nicaragua y Guatemala. Vinculada directamente a la USAID y el Departamento de Estado.
Creative Associates InternationalCorporación privada fundada en 1977 enfocada en proyectos de educación, crecimiento económico, juventud, fomento del empleo, gobernabilidad y elecciones, etc. Ha apoyado a los Contras a fines de los 80 y realizado injerencia en las elecciones de 1990.[36] Actualmente desarrolla el programa “Aprendo y Emprendo” financiado por USAID
Consortium for Elections and Political Process Strengthening:Fundado en 1995 como parte de los proyectos del National Democratic Institute (del Partido Demócrata) y del International Republican Institute (del Partido Republicano). Ambas instituciones tienen larga historia y protagonismo en la red de partidos de derecha a nivel regional e internacional[37].
Comisión Permanente de DDHH NicaraguaHa implementado el programa “Promoviendo el acceso a la justicia y los derechos humanos en Nicaragua” financiado por NED.[38]
Asociación Hagamos Democracia Institución de carácter civil y sin fines de lucro cuya misión es promover la difusión y el ejercicio de los valores democráticos en Nicaragua.[39] Ha implementado el programa Promoviendo la supervisión legislativa y el periodismo ciudadano financiado por NED.[40]

El presupuesto más abultado es el destinado a la GOBERNANZA (entre 2010 y 2016 alcanzó los 200.085.892 de dólares)

La gobernanza es definida por la Real Academia de la Lengua como el “Arte o manera de gobernar que se propone como objetivo el logro de un desarrollo económico, social e institucional duradero, promoviendo un sano equilibrio entre el Estado, la sociedad civil y el mercado de la economía”.[41] Una definición que se presenta de manera aséptica pero que en realidad esconde una visión de la democracia y la economía de tintes marcadamente liberales.
La gobernanza se entiende como “fortalecimiento” de las instituciones democráticas, para lograr ese ansiado “equilibro” entre el Estado, la sociedad civil y la economía. Una fórmula que busca poner límites a la acción estatal, que es vista como un problema. Para ello se promueve el financiamiento para la formación de líderes, partidos políticos, asesoramiento administrativo y de funcionarios, organización de eventos políticos. Los sectores y grupos que reciben financiamiento son generalmente aquellos que se oponen al gobierno de turno y son proyecto donde suelen estar involucradas las mencionadas agencias: USAID; NED; NDI[42]. Esto no es un detalle, considerando que se trata de ámbitos que obedecen estrictamente al ámbito de la “interno” o lo “nacional”, y son directamente influenciados desde fuera, por los intereses que sea.
En este contexto, son sugerentes las declaraciones y la trayectoria de la actual embajadora de EEUU en Nicaragua, Laura F. Dogu, quién decidió inmediatamente “la violencia estatal del gobierno nicaragüense” y elogiando por supuesto “la primavera democrática nicaragüense”. Dogu, es una diplomática que tiene un interesante recorrido antes de llegar a Managua, digno a tener en cuenta. Viene de ser Ministra Consejera en México (2012-2015), y cónsul de ciudad Juárez, caracterizada por la conflictividad y la violencia del narcotráfico, la trata de personas y la venta de armas (de EEUU hacia México). Tiene un recorrido por las embajadas de EEUU en Turquía (2002-2006), Egipto (1999-2002), y en El Salvador (1991-1994) en tiempos del proceso de paz y la firma de los acuerdos. Posgraduada del Colegio Industrial de las Fuerzas Armadas, en 2007[43], esta diplomática tiene el perfil de ser una embajadora con conocimientos especializados en manejo de relaciones con países “problemáticos” para los EEUU.

A modo de conclusión

Lo que está sucediendo en Nicaragua es de máxima gravedad. Es, junto con Costa Rica, el único país de América Central que mantiene líneas políticas, económicas, sociales y de seguridad que tratan de ir más allá de la ortodoxia neoliberal, aunque de manera contradictoria y ambivalente, en una región  sumida en la miseria y la violencia. Pero, a diferencia de Costa Rica, Nicaragua lo hace sin plegarse a los intereses de la política exterior estadounidense. Sin desestimar los errores del gobierno de Ortega en su respuesta a las demandas y sin compartir la respuesta represiva por parte de las fuerzas de seguridad, es fundamental considerar la importancia de Nicaragua en la geopolítica regional, los intereses que pueden estar en juego y los sectores que podrían estar buscando desestabilizar al gobierno de turno. Esto no implica que no exista el descontento en diferentes sectores de la sociedad. Pero lo llamativo es el modo en que se canaliza esta disconformidad, el modo en que está siendo presentada por la prensa hegemónica y los argumentos que se elevan como principales quejas o reclamos al gobierno (que nos retrotraen, como hemos repasado en estas líneas a experiencias anteriores).
Es importante visualizar, tener presente, qué pasó en los países que gozaron de “primaveras democráticas” en las últimas décadas: ¿quiénes tomaron el poder? ¿qué transformaciones hubo? ¿a favor de qué sectores? ¿qué rol jugó EEUU? Tal vez luego de cada primavera 2.0 lo que se anticipa, más que un verano, es otro largo invierno neoliberal sin ningún tipo de obstáculo o reclamo por parte de la comunidad internacional.
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[3] Canton, Ph. (2011). Social media and the Arab Spring: an analysis of strategic geopolitical impact and the implications for the future. Institute for Global Futures. Ver el perfil del autor de este artículo, que es bastante sugerente: http://www.globalfuturist.com/speaking-toolkit/introduction/dr-james-canton.html
[8] http://www.celag.org/jimmy-morales-outsider-o-miembro-de-la-derecha-guatemalteca-por-silvina-romano/
[9] http://revistasdigi.usac.edu.gt/ojsrevistas/index.php/csh/article/view/277
[10] Una pregunta interesante, es a qué clase social pertenecen la mayoría de estudiantes en América Latina y en el mundo, considerando las experiencias (y resultados) de las revoluciones de colores y las “primaveras democráticas”
[11] Un caso ya olvidado es el del intento por parte de la USAID de desestabilizar gobierno cubano con red ZunZuneo ver: https://www.globalresearch.ca/social-media-and-the-destabilization-of-cuba-usaids-secret-cuban-twitter-intended-to-stir-unrest/5376720
[12] El 22 de abril la Cruz Roja Nicaragüense realizó un comunicado en el que informaba haber atendido a 428 heridos en todo el país, tanto civiles como miembros de las fuerzas de seguridad, de los cuales 235 fueron trasladados a centros hospitalarios. Véase https://twitter.com/CruzRojaNic/status/988157550112788483 En cuanto al número de fallecidos, éste varía en función de las fuentes pero parece superar la treintena https://www.laprensa.com.ni/2018/04/26/nacionales/2410064-familiares-de-muertos-en-protestas-denuncian-que-les-dan-cadaveres-bajo-amenaza
[13] http://misionverdad.com/COLUMNISTAS/aspectos-clave-de-la-revolucion-de-color-en-nicaragua-analisis-especial
[14] http://cnnespanol.cnn.com/2017/04/20/lazos-militares-que-se-traen-rusia-y-nicaragua/
[16] https://www.imf.org/es/News/Articles/2018/02/06/ms020618-nicaragua-staff-concluding-statement-of-an-imf-staff-visit
[17] http://www.celag.org/la-reforma-del-sistema-seguridad-social-y-los-grupos-de-interes-en-nicaragua/
[18] https://nomada.gt/blogs/nicaragua-arde-lo-que-el-progresismo-quema/
[19] https://grupoamericacentral.wordpress.com/2014/07/16/analise-el-proyecto-del-gran-canal-de-nicaragua/
[22] https://foreignaffairs.house.gov/markup/subcommittee-markup-h-res-851-h-r-5708/
[23] https://www.congress.gov/114/bills/hr5708/BILLS-114hr5708ih.pdf
[24] http://www.sinpermiso.info/textos/nicaragua-en-una-encrucijada-critica-y-sin-saber-adonde-vamos
[25] https://www.congress.gov/115/bills/hr1918/BILLS-115hr1918ih.pdf
[26] Allard, Guy y Golinger, Eva (2009). USAID,NED y CIA. La agresión permanente. Caracas: Ministerio del poder Popular para la Comunicación y la Información.
[27] https://www.laprensa.com.ni/2018/04/16/politica/2404630-estados-unidos-mantendra-apoyo-sociedad-civil-nicaraguense-segun-administrador-de-usaid
[28] Los datos a continuación han sido tomados de: https://explorer.usaid.gov/cd/NIC
[29] https://www.tni.org/es/node/10263
[30] http://www.celag.org/los-candidatos-de-eeuu-y-sus-alianzas-en-america-latina/
[31] https://www.ndi.org/latin-america-and-caribbean/nicaragua
[32] https://www.irex.org/region/americas/nicaragua
[33] http://www.globalcommunities.org.ni/quienes/programa-gobernabilidad-local/
[34] https://violetachamorro.org.ni/mision-y-vision/
[36] http://www.cubadebate.cu/especiales/2014/08/18/creative-associates-del-zunzuneo-a-los-viajeros-de-la-subversion-ii/
[37] Escasez de palomas.
[38] https://www.ned.org/wp-content/themes/ned/search/grant-search.php
[39] http://www.hagamosdemocracia.org.ni/index.php/quienes-somos/mision
[40] https://www.ned.org/wp-content/themes/ned/search/grant-search.php
[42] https://carnegieendowment.org/files/democracy_bolivia.pdf